UN ORQUIDEÓFILO EN LA FCA

Las orquídeas son admiradas por las más diversas culturas desde la antigüedad: en la China antigua la consideraban curativas, los griegos las creían afrodisíacas y los aztecas las utilizaban para endulzar el cacao. 

Víctor Lallana*  es orquideófilo desde que en 2004, recorriendo el vivero “Irupé”, se topó con ejemplares florecidos de esta planta que llamaron su atención. La belleza y particularidades de esta monocotiledónea lo llevó a ponerse en contacto con otros aficionados locales.  

“Para 2005, éramos un grupo de alrededor de diez personas y constituimos la primera Asociación Paranaense de Orquideófilos: nos juntábamos a investigar, compartir,  participar de eventos en otras provincias y desentrañar los secretos de esta planta”, cuenta Víctor. 

En estos encuentros realizados en Misiones, Corrientes y Santa Fe, el grupo notó una problemática repetida: las orquídeas nativas eran extraídas para la venta sin ningún tipo de control, situación que se daba especialmente en la selva misionera y amenazaba la existencias de algunas especies.

Como ingeniero agrónomo y docente de la #FCAUNER, Victor Lallana se propuso ayudar a revertir esta situación. La posibilidad llegó de la mano de dos proyectos de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica  PID-UNER.

EL CULTIVO IN VITRO 

El primer PID comenzó en 2006, estudió la conservación de diversas especies de orquídeas a través de la técnica de micropropagación, esto es: la reproducción de plantas en laboratorio a partir de un método de cultivo. 

El objetivo de la investigación era claro: reproducir especies y ponerlas a disposición de la comunidad, especialmente aquellas que estaban en peligro de extinción y las que eran nativas de la flora autóctona argentina. 

El proyecto, realizado en forma conjunta por las cátedras de Botánica Sistemática y Fisiología Vegetal recibió el apoyo altamente significativo de estudiantes becarios y la colaboración de expertos externos como Marcela Sanchez (INTA Castelar – Jardín Botánico Arturo E. Ragonose).

Para poder desarrollar cultivos in vitro se acondicionó un laboratorio y levantó un vivero con un sistema especializado de irrigación. Como resultado, se logró el ciclo completo de cultivo de diez especies; un proceso que involucra: sembrar la semilla, obtener plantines en frascos de cultivos, multiplicarlos, hacerlos enraizar y, cuando alcanzan entre 4 y 5 centímetros, aclimatarlos con las condiciones adecuadas de alta humedad relativa y poca intensidad lumínica para luego llevarlas a invernáculos con riego y cuidados diarios. 

Todo el procedimiento puede demorar hasta un año y medio, mientras que la primera floración llega entre los 24 y 48 meses. Sin embargo, “La paciencia y el cuidado tiene una gran recompensa: una vez que la orquídea florece por primera vez, florecerá todos los años”, destacó Lallana. 

Tras tres años de trabajo, este PID permitió la elaboración de protocolos para el cultivo in vitro y la aclimatación de distintas especies. Además, visibilizó otro cuello de botella: la conservación de las semillas.

LAS SEMILLAS POLVO

En 2014 inició el segundo PID UNER, el objetivo: la creación de un banco de germoplasma  para semillas de orquídeas y la elaboración de sus protocolos específicos. 

“De las flores que obteníamos conservábamos las semillas, que son diminutas y cuando se las extrae parece un talco. Para observarlas hay que hacerlo bajo lupa o microscopio. Luego, se las secaba y guardaba a 4 °C”, explicó el ex docente de la FCA. 

Luego, en el banco de germoplasma se les hacía pruebas de viabilidad para saber si, pasado todo el proceso, aún conservaban su poder germinativo. La recopilación de datos de este trabajo, permitió elaborar una serie de protocolos y más de 50 fichas informativas por cada especie de semilla (características, color, tamaño, forma, datos de germinación, etc.).

El desarrollo y los resultados de estas investigaciones, fueron publicados en la última edición de la Revista Científica Agropecuaria de la FCA

El CAMINO DE LA JARDINERÍA A LA AGRONOMÍA

Además de la investigación de orquídeas, la Facultad de Ciencias Agropecuarias posee variedad de proyectos que destacan la importancia de continuar trabajando sobre ese área de conocimientos y, en especial, en la jardinería como factor determinante para mejorar la calidad de vida de las personas. 

Uno de estos proyectos fue realizado por María Isabel Laurencena** para estudiar el impacto del arbolado urbano en la ciudad de Paraná. A través de un exhaustivo relevamiento, la ex docente exhibió como la mayor humedad en la bóveda del árbol, la retención del polvillo atmosférico, el control del ruido, entre otros aspectos, se vuelven “elementos que hacen al bioconfort en la ciudad”.

En tanto área de investigación, la jardinería aborda normas que sirven para crear y conservar los espacios verdes, ya sea en propiedades de particulares como en espacios públicos, mientras que la agronomía como campo disciplinar,  aporta conocimientos sobre las plantas empleadas,   la utilización de especies autóctonas y las fechas de siembra, así como las actividades culturales según las exigencias ecológicas, de suelo y clima, entre otros aspectos.

La Tecnicatura Universitaria en Jardinería es la oferta académica más reciente de la FCA-UNER. La creciente demanda de conocimiento para intervenir críticamente los espacios verdes se evidenció con los casi 500 interesados que se inscribieron en 2020. 

Con un fuerte lineamiento que revaloriza las especies autóctonas que pueden emplearse, la carrera aporta conocimientos teóricos y prácticos. 

“Si bien durante el 2020 los docentes trabajaron en la realización de prácticas autogestionadas atendiendo a la situación de aislamiento social preventivo y obligatorio, es nuestro objetivo apenas lo permitan las circunstancias, realizar prácticas esenciales en forma presencial. Esto sería posible porque contamos con espacios para llevar adelante las actividades en el Jardín Botánico, el monte frutal y el monte forestal de nuestra casa de estudios. Todo ellos lugares de aprendizaje, pero también bellos espacios que extrañamos recorrer y que – además-  nos permiten valorar la institución”, contó la coordinadora de la carrera, Cecilia Sanchez

*Víctor Lallana fue docente titular de la cátedra de Fisiología Vegetal de FCA-UNER hasta su jubilación en mayo de 2019. 

**María Isabel Laurencena fue docente de la cátedra de Espacios Verdes y coordinadora del Jardín Botánico Oro Verde, hasta su jubilación en marzo de 2011.

Las fotografías son un aporte de Víctor Lallana. 

Los resúmenes de las investigaciones de orquídeas pueden verse en 

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